01 enero 2006

Artículo: El Cine y la TV vs la Ciencia-Ficción

Este es un artículo que escribí hará dos años para la revista “Quantor” de la SOCHIF. Está orientado en contra de casi todas las cosillas pseudo c-f que se ven en la pantalla grande y la chica, así que es recomendable que aquellos aficionados a estas historias no la lean. Produjo comezón entre algunos y por ello quizás sea el artículo más polémico que surgiera de mi mente.

Ahora lo comparto con el resto del mundo y espero que les agrade.


EL CINE Y LA TV V/S LA CIENCIA‑FICCION




Han pasado muchos años desde que George Meliès hiciera "Journey across the Imposible", allá por 1904, y muchas cosas han sucedido en el mundo desde entonces: Dos guerras mundiales, dos bombardeos nuclea­res, un sinfín de sucesos políticos, culturales y científicos, todos ellos elementos que —de una u otra forma— no han dejado de influir en el cine. Han sido causa de aciertos y desaciertos, polémicos inclu­sive (no olvidemos "La última tentación de Cristo"); pero en el caso del cine tradicional demuestra una indudable estela de la vida coti­diana, aquella diaria sucesión de acontecimientos en los cuales nos vemos involucrados, que se traspapelan a las artes. Esto siempre ha sido así y la diferencia fundamental estriba en las temáticas a tocar. Porque las temáticas de ciencia‑ficción son diferentes a las demás, a no dudarlo, y ésta siempre ha sido la gran caída de las producciones cinematográficas.

No entraré en detalles acerca de qué es la ciencia‑ficción, porque es algo tan difícil de definir como el término "amor" (no olvidemos que el mismo Asimov no podía hacerlo) y el verdadero aficionado a la misma tiene que saberlo de manera intuitiva. Y en verdad esto es lo que falla al momento de filmar una película sobre el tema: El casi completo desconocimiento del mismo. Y —a no dudarlo— el mejor ejem­plo de ello es la famosísima "Star Wars".

Ante todo, el elemento "ciencia" casi siempre es dejado de lado. Los productores y directores cinematográficos no tienen ni la más remota idea acerca de las distancias estelares, o las atmósferas, o lo que en verdad re­presenta la gravedad (un problema muy serio al momento de poner pie sobre otro planeta). Y la recién mencionada "Star Wars" constituye un ejemplo perfecto de esto. Oh, si, reconozco que George Lucas puso mucho empeño en su obra, no le desmerezco esa dosis de imaginación; empero el resultado es digno de los "pulps" de los años 30 y 40, algo así como la serie "Lensman" de Smith. Aquí vemos el típico ejemplo de algo que es una simple adaptación de las cosas que ya conocemos y a las que les daré una revisión:


LA "CIENCIA"

* El sonido en el espacio, la caída típica de todas las películas, pues las ondas sonoras necesitan siempre un medio elástico sólido, líquido o gaseoso pa­ra transmitirse; en el espacio —muy por el contrario— no existe atmósfera, motivo por el cual las ondas sonoras no pueden propa­garse.

* Las armas "láser" tienen un alcance muy limitado, lo cual es ab­surdo, puesto que los fotones que componen el rayo producen lo que se denomina luz "coherente", es decir, luz compuesta de foto­nes que se mueven todos en la misma dirección (a diferencia de la luz natural). Un rayo láser casi no se dispersa y su intensidad es la suficiente para notarse a distancias mucho mayores que la luz normal. Si, por ejemplo, disparamos un láser de un diámetro de un centímetro hacia la Luna, llegaría allá con un diámetro aproximado de un metro. Por lo tanto, son absolutamente inverosí­miles esas "batallas" en las que vemos a naves persiguiéndose ri­dículamente para que, llegado un momento de clímax, se disparen y destruyan. Además, los señores del cine casi siempre colocan "ra­yos" punteados y no continuos, semejando a las balas trazadoras de los aviones. Y no hablar de las "espadas", algo ridículo si pensamos que los fotones no poseen la suficiente consistencia só­lida como para entrechocar a la manera del metal. En una verdade­ra batalla espacial, los pilotos se dispararían a miles de kiló­metros de distancia y no harían el ridículo ni se arriesgarían tanto al acercarse a los navíos enemigos.
También se han visto cañones "láser" con retroceso ("Space Above and Beyond", exhibida en nuestra TV como "Comando Espacial", y además en "Babylon 5" y "Battlestar Galactica"), algo de lo más ridículo si consideramos que la generación del láser se hace me­diante energía al concentrarse en un rubí o un gas, que no produ­ce la menor energía cinética. Y, casi me olvido, el láser tam­poco produce ese infantil sonido "píu píu", tan típico de esta clase de producciones.

* El punto anterior nos lleva a otra consideración: Las miras. Algo ya tan anticuado como es el perseguir a otro para centrarlo en la mira se sigue aplicando en el cine. Vamos, vamos, que hace un par de décadas que existe el helicóptero en el cual la mira se en­cuentra en el casco, o sea, a donde mire el piloto mira la ame­tralladora. ¿Para qué diablos, entonces, hay que sufrir tanto pa­ra darle a alguien? Ahora, si pensamos en toda la clase de misi­les que automáticamente siguen su objetivo y nos imaginamos computadoras que escojan el blanco, tanto por delante como por de­trás, estaríamos haciendo "verdadera" ciencia‑ficción.

* En todos, o casi todos, los planetas en que se sitúa la acción la atmósfera es respirable por los seres humanos y la gravedad es también soportable, algo que para cualquiera que se haya dado el trabajo de leer un poco de Astronomía entenderá que es un absur­do. Con una gravedad apenas un 25% más alta de la normal, un hom­bre caminaría con incomodidad y mucho menos podría correr con fa­cilidad. A gravedades superiores la situación sería mucho peor.

* Otra cosa absurda son las distancias, pues, por ejemplo, en la serie "Comando Espacial" se hablaba tranquilamente de Unidades Astronómicas (término astronómico que representa la distancia de la Tierra al Sol, casi ciento cincuenta millones de kilómetros) y con eso se pretendía dar un aire de "ciencia" al asunto. Cierto, es un término científico, pero nunca dijeron cómo salvaban esas distancias tan enormes con naves que nunca hicieron ni el menor "salto hiperespacial". ¿Serían los remotos descendientes de los protagonistas, gemelos perfectos de ellos o sus clones que, años después, arribaban a destino? Es el mismo error que cometieron en "Space 1999", al decir que el viaje entre uno y otro sistema era de algunas semanas o meses (¿?).

* Los androides o cyborgs suelen estar compuestos por anticuados músculos hidráulicos y recubiertos por un simple "pellejo" huma­no. Y es absurdo, pues, de ser así, se notaría de inmediato que es una máquina. Tomemos al famoso Terminator, por ejemplo: ¿Cómo, si está nada más recubierto de piel, sería capaz de mover la bo­ca, en circunstancias que una simple sonrisa requiere no solamen­te de la piel, sino de los músculos que están bajo ella y sobre los huesos? Y la hidráulica puede ser desplazada, a modo de ejem­plo, por un nuevo tipo de "músculo" artificial, compuesto de pla­cas superpuestas accionadas por electromagnetismo, que hace años empezaron a desarrollar los japoneses. Un androide bien hecho se­ría como Ash, de "Alien, el octavo pasajero". Dejo como tarea pa­ra la casa el que imaginen un verdadero androide, compuesto de células artificiales y capaz de adaptarse a diversos medio am­bientes.


EL CONTENIDO

* Los extraterrestres malvados casi siempre suelen tener debilida­des humanas, tales como la ambición (los Centauri en "Babylon 5", que nos recuerda a un caído Imperio Soviético tratando de recupe­rar su "grandeza") y la lujuria ("The Return o Jedi", en el cual Jabba hacía bailar a mujeres con poca ropa), todos estos elemen­tos que a verdaderos seres de otros planetas le importarán bien poco. Los guionistas no tienen al parecer más ideas que las que ya han visto o —peor aún— son incapaces de idear algo nuevo. Y también suelen ser derrotados por nuestras emociones, sobre todo el "amor", sentimiento que quizás no entiendan ni les interese y que por naturaleza sean incapaces de sentir.

* Por cierto, siempre un régimen "democrático" es superior al "au­toritario" (la República que fue reemplazada por el Imperio). Por cierto, siempre los malos son como los comunistas o los nazis (el Imperio). Por cierto, todo fue, es y será como lo conocemos, como si a largo plazo las cosas no fueran a cambiar. Producto de esto, es que los conflictos del cine derivan de los conflictos humanos y no de otras formas de pensamiento. "Porque es más fácil copiar que innovar", pareciera ser el lema que se emplea. Y esto acarrea el que muchos cineastas (perdón por darles tan elevado nombre, empero lo utilizo en forma genérica) sigan creyendo que muchas culturas pervivirán a los cambios del futuro (el típico camionero yanqui en "Space Truckers", la taberna en "Star Wars" o los casi­nos espaciales como en "Buck Rogers"). Casi ninguno se ha tomado la molestia de indagar seriamente acerca de los cambios sociales que producirá el futuro (tal como en "Blade Runner").

Todo lo anterior son puntos que generalmente aquellos que no gustan de pensar pasan por alto, ya que dicen que "es sólo una película", que "no te compliques la vida" o sencillamente "¿y qué importa si tiene buenos efectos especiales?". Creo que aquí está en juego algo más que el gustar o no de algo, está en juego el pedir algo serio y bien pen­sado. Estos puntos que he mencionado serían los mismos que achacar a películas del Oeste en la cual los vaqueros utilizaran ballestas, mon­taran caballos de seis patas y escucharan ópera en la taberna. A pesar de esto estoy seguro que no faltarían los cernícalos que la aplaudi­rían y renegarían de las cintas de John Wayne.

La ciencia‑ficción del cine y la TV pareciera haberse estancado en la primera época, aquella en la que predominaba la aventura por sobre lo social y tecnológico. La veo ahí y se asemeja a un dinosaurio atra­pado en un pantano, chapoteando y metiendo ruido para escapar de las arenas movedizas que lo retienen.

Son pocas las buenas expresiones de ciencia‑ficción que merecen un lugar dentro del género, generalmente obras casi desconocidas ("Qué difícil es ser un dios", "Estrella Obscura", "THX 1138", por ejemplo). O hay algunas que, lamentablemente, empiezan bien y terminan mal ("Star Trek", que fue buena hasta la primera película, pues desde la segunda se transformó en ópera espacial como "Star Wars", con una nue­va serie que casi nada tiene que decir).

La pantalla grande y la chica en poco han contribuido a la ciencia‑ficción; mas bien han alentado a sus críticos al mostrarle productos de tan baja calidad. No puedo negar que me dan nervios al escuchar de un nuevo estreno de "ciencia‑ficción", sabedor de que lo más probable es que caiga dentro de uno o más de los puntos ya mencionados. Es la­mentable (peor aún, doloroso) el que a uno lo identifiquen con esas óperas espaciales en cuanto mencione sus gustos; me siento inclusive ofendido al escucharlo. Y es más lamentable el ver que las nuevas ge­neraciones crezcan viendo esas ridiculeces de armas que suenan "píu píu", o con absurdas "espadas" láser, o con inútiles camellos mecáni­cos de asalto o con extraterrestres que desean raptar a la princesa. El mayor daño se está produciendo allí, en los niños. Ahora bien, esto no quiere decir que todo vaya a ser serio, claro que no. Mas si a lo liviano se le pudiese dar un barniz de credibilidad, de seriedad, po­dríamos elevar la calidad de nuestras distracciones y, por ende, de nuestras vidas. No abogo por una "siutización" (¿me permiten el térmi­no?), sino que por un poco de decencia. Me sentiría igual de molesto si —por el contrario— todo fuese serio y bien pensado, sin sitio pa­ra la risa y la diversión sencilla. Es una lamentable demostración de lo mediocre y decadente que es nuestra sociedad.

Larga vida y prosperidad, Ciencia‑Ficción (con mayúsculas).

3 comentarios:

Ciudadano del Mundo dijo...

Bueno mi estimado:

Excelente articulo, no habia pensado sobre la ciencia ficcion de esta manera, pero tienes toda la razon, deberia de ser mas "probable", o innovador.

Feliz Año 2006

Anónimo dijo...

Teo : Para la gente que ha leìdo CIENCIA FICCION es indudable que tu artìculo es plenamente acertado. Me incluyo dentro de esa gente. Creo que el principal problema es que todas estas pelìculas y series que mencionas (y otras tantas....) solo sufren de una mala categorizaciòn, pues en la pràctica pertenecen al gènero de la FANTASIA , gènero en el cual los làser SI pueden hacer "piu - piu" , las espadas si pueden chocar unas con otras y las naves de combate pueden perseguir al enemigo intentando tenerlos en la mira. Vale entonces tu artìculo como acertado, y sugiero agregar este comentario para que al menos la gente comùn y corriente pueda hablar de "pelìcula de Fantasia" en vez de "pelìcula de ciencia ficciòn" , recuerda que no solo basta con enrostrar un error sino que es necesario aportar la soluciòn.

Salu2
Manuel Rodriguez

Laura dijo...

Hola. Creo que puedo decir que concuerdo contigo en algunos aspectos y discrepo en otros. En relación con los detalles técnicos (como el sonido de las armas láser, o las explosiones en pleno espacio, etc.), tienes toda la razón. Se arman historias con esos elementos no científicos y convierten a la ciencia en un espectáculo que no es, al mismo tiempo que descalifican al género ciencia ficción como tal y lo desvalorizan. También es cierto que algunos elementos de nuestra sociedad "trasladados" al espacio son ridículos: vaqueros en el espacio, por ejemplo, o seres alienígenas enteramente malvados, crueles y retorcidos sin distinción individual, etc. Nada de esto ayuda a la verdadera literatura de ciencia ficción.
En lo que sí discrepo contigo es en relación con el tipo de sociedad del futuro que un buen escritor de ciencia ficción debe dibujar. ¿Quién dijo que los seres humanos seremos todos completamente diferentes en 500 años en el futuro? ¿Lo somos realmente con respecto al pasado? Si miramos a nuestros ancestros y nos enfocamos en sus prejuicios, sufrimientos, ambiciones y deseos, nos daremos cuenta de que nosotros no somos muy diferentes y que si bien nuestra tecnología podría parecerles mágica, nuestra mentalidad no ha cambiado mucho. Imaginar una sociedad del futuro donde todavía existan tabernas no es un despropósito ni falta de imaginación. Es que es muy probable que sigan existiendo, como lo han hecho por miles de años. En cuanto a los extraterrestres, pienso que si llegamos realmente a trabar alguna clase de "relación" o "comunicación" con algo así, será porque de alguna manera se nos asemejarán. En ese caso, cabe dentro de lo posible que también sean crueles o compasivos, malvados o bondadosos, que sientan amor o que sientan odio. Si no existe ningún parecido entre nosotros, no habrá posibilidad alguna de siquiera comunicar nada, pues no tendremos referentes para entendernos (Por cierto, me encantaría leer una historia con alienígenas COMPLETAMENTE diferentes)... En fin.
Escribes muy claro y bonito. Voy a buscar tus relatos también. Te felicito por tu blog. :)